Un poco de historia
Orígenes del teatro quebequense
La historia del teatro quebequense se remonta al siglo XVII, a los comienzos de la presencia francesa en América. Entonces se representan algunas obras para el gobernador de la colonia, totalmente creadas en Nueva Francia. Las manifestaciones teatrales son pocas en esa época, especialmente a causa de la hostilidad del clero, actitud que persistirá durante largo tiempo.
En el siglo XIX, las visitas destacadas de importantes figuras del teatro europeo, como Edmund Kean o Sarah Bernhardt, tienen gran impacto en la vida cultural de la época. El teatro conoce finalmente cierto auge a finales de siglo en varias salas construidas en esa época en las principales ciudades quebequenses. Sin embargo, hasta el siglo XX, las obras de teatro escritas en Québec son la excepción más que la regla. Esencialmente se representan obras del repertorio clásico mundial.
El vodevil y el cabaret también ocupan un lugar importante en los escenarios quebequense desde comienzos del siglo XX. Allí comenzarán su carrera muchos actores. Y de allí surgirán algunos de los actores y autores del teatro quebequense de los años 1940 y 1950, como Gratien Gélinas. También surgen compañías de teatro como Les Compagnons de Saint-Laurent, mientras autores como Marcel Dubé o Jacques Ferron abren puertas a la dramaturgia quebequense. Intérpretes o directores como Jean Gascon, Jean-Louis Roux, Jean Grimaldi, Paul Hébert, Jean Duceppe, Denise Pelletier, Paul Buissonneau, Françoise Faucher y Janine Sutto, muchos de los cuales recibieron una formación en el exterior, promueven a las creaciones quebequenses. La aparición de la televisión, donde se presentan numerosos teleteatros, refuerza la presencia teatral ante el gran público.
Durante los años 1960, época de profundos cambios sociales en Québec, el mundo del teatro cobra nuevo auge, impulsado por la afirmación identitaria y cultural. Autores como Claude Gauvreau, Réjean Ducharme, Jean-Claude Germain y sobre todo Michel Tremblay aceleran el desarrollo de la dramaturgia y el teatro quebequense con la creación de Les Belles-Sœurs en 1968. Verdadera obra de arte del teatro quebequense, traducida y representada en unas treinta lenguas y en numerosos países, esta obra revoluciona la disciplina, al crear una obra representada en “joual” (variedad familiar del francés de Québec).
Teatro feminista
Al mismo tiempo, el teatro feminista, que cobró visibilidad con el Théâtre des Cuisines, el Théâtre expérimental des femmes y la Commune à Marie, hace oír su voz con obras como Les Fées ont soif de Denise Boucher o La nef des sorcières del grupo compuesto por Marie-Claire Blais, Marthe Blackburn, Nicole Brossard, Odette Gagnon, Luce Guilbeault, Pol Pelletier y France Théoret
Otras formas teatrales
Paralelamente, las formas teatrales si diversifican con el surgimiento del teatro de imágenes y de teatros basados en el gesto y la danza, las marionetas de todo tipo y las creaciones colectivas. Este movimiento cobra amplitud en los años 1980. Pensemos, por ejemplo, en el plano de la creación colectiva, en compañías como el Grand Cirque Ordinaire o el Théâtre Repère, que marcan profundamente esta forma de dramaturgia. Cabe destacar también el trabajo de Carbone 14, dirigido por el director Gilles Maheu, cuyo híbrido de danza y teatro logra un contundente éxito internacional. La profusión resultante, con la diversificación de las formas y las expresiones, así como el surgimiento de nuevos enfoques dramatúrgicos y escénicos continúan haciéndose sentir en el mundo teatral quebequense actual, con todo su eclecticismo y su audacia.