Literatura y cuento
La literatura quebequense es relativamente joven. Hacia mediados del siglo XIX aparecieron los primeros textos quebequenses, enmarcados en una corriente nacionalista que describía una sociedad rural, basada en la familia, la tierra y la religión. Entre las novelas costumbristas del mundo campesino, cabe mencionar Menaud, maître-draveur (1937) de Félix-Antoine Savard, Le Survenant (1945) de Germaine Guèvremont y Trente arpents (1938) de Louis Ringuet (seudónimo de Philippe Panneton).
Esta tendencia se mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial. Durante el período de la posguerra, se manifestó una preferencia por las novelas de costumbres urbanas. Entre los grandes títulos de esta literatura de observación, realista y contestataria figura Les Plouffe (1948) de Roger Lemelin.
En 1960, con la Revolución tranquila, la industria de la literatura quebequense comienza a desarrollar verdaderas estructuras. Luego del período denominado de “gran oscuridad”, los escritores quebequenses reivindican su identidad cultural. Surgen numerosos nuevos autores. Hoy en día, en Québec, se publican alrededor de 4.000 títulos por año.
Para saber más…
(Ministerio de Cultura, Comunicaciones, y Condición Femenina)
(Sociedad de Desarrollo de Empresas Culturales)